Ver un loro
Ver un loro en libertad es frecuente en muchas ciudades de América y también de España, donde las cotorras escapadas formaron colonias. En una casa, un loro grande puede vivir cuarenta o sesenta años.
Qué puede significar
Un loro amazónico o una guacamaya pueden vivir más de cincuenta años, y muchos terminan en manos de los hijos o los nietos de quien los compró. Quien compra uno joven compra, sin pensarlo, un compromiso que puede durarle toda la vida. Hay pocas decisiones así: un árbol que plantas, una hipoteca larga, un hijo. Un loro en una rama puede hacerte pensar en lo que empezaste sin medir su duración y en cómo lo llevas hoy: si lo cuidas como el primer día o si ya lo haces por pura costumbre.
Según cómo ocurrió
Una bandada de loros verdes en la ciudad
En Madrid y Barcelona son cotorras argentinas, que allí son invasoras; en ciudades como Ciudad de México o Lima vuelan varias especies de pericos. Muchos descienden de aves que escaparon.
Loros que vuelan juntos al atardecer
Muchos loros se reúnen en grandes dormideros al final del día, con un alboroto que se oye a lo lejos.
Un loro solo en una jaula
Son aves muy sociales y se aburren en soledad. Necesitan compañía, juguetes y horas fuera de la jaula.
Un loro perdido en tu patio
Si se acerca a las personas, probablemente es una mascota escapada. Ofrecerle agua y avisar en el barrio facilita que vuelva a casa.
Por qué ocurre en la naturaleza
Los loros, pericos, cotorras y guacamayas son aves de la familia de los psitácidos, inteligentes, sociales y muy longevas: las especies grandes superan a menudo los cuarenta años en cautividad. La cotorra argentina, escapada de casas y tiendas, se ha convertido en especie invasora en varias ciudades de España.
Para pensar
¿Qué compromiso que empezaste hace años sigue contigo, y cuándo lo revisaste por última vez?