Ver un pelícano
Ver un pelícano trae a escena una de las leyendas de aves más antiguas: la de que se abría el pecho para alimentar a sus crías con su sangre. El gesto real que la inspiró es mucho más sencillo.
Qué puede significar
Durante siglos, el pelícano fue el ave que se hería a sí misma por sus hijos. Autores cristianos antiguos lo contaban como un hecho, y la imagen del ave con el pecho abierto sobre el nido pasó a vidrieras y objetos de iglesia. Ya en el siglo XVII, una obra inglesa de ciencias naturales tachó la leyenda de «error vulgar» con un argumento sencillo: su pico es ancho y plano, incapaz de perforar nada. La historia siguió en las vidrieras de todos modos. Una buena historia aguanta mucho mejor que los datos, y casi todas las familias tienen alguna anécdota que se cuenta más redonda de lo que fue. La escena real es más modesta: el pelícano aprieta la bolsa contra el pecho para sacar la comida, y de lejos parece otra cosa.
Según cómo ocurrió
En una vidriera o un objeto de iglesia
Es el pelícano de la leyenda, con las crías bebiendo la sangre de su pecho. En el arte cristiano se convirtió en símbolo del sacrificio de Cristo, y por eso aparece en vidrieras y piezas litúrgicas.
Con la punta del pico apoyada en el pecho
Para alimentar a las crías, el pelícano aprieta la bolsa contra el pecho. La Jewish Encyclopedia de 1905 explica que de ese gesto, unido a la punta rojiza del pico, nació la idea de que se hería a sí mismo.
La garganta abierta y vibrando
En los días de calor, el pelícano hace vibrar la piel de la garganta para perder temperatura, como quien se abanica. Parece que tiembla, pero solo se está refrescando.
Por qué ocurre en la naturaleza
La bolsa de piel que cuelga bajo el pico funciona como una red: recoge agua y peces, y el ave la vacía antes de tragar. Las crías meten la cabeza en la garganta de los padres para comer lo que estos regurgitan. En algunas especies la punta del pico es rojiza, y de ahí sacó color la leyenda.
Qué dicen las creencias populares
Autores cristianos antiguos
Una enciclopedia de 1903 recoge que, según san Agustín y otros autores antiguos, el pelícano mataba a sus crías a picotazos, las lloraba tres días y luego se hería y las devolvía a la vida con su sangre.
Fuente: Cora Linn Daniels; C. M. Stevans, Encyclopaedia of Superstitions, Folklore, and the Occult Sciences of the World, vol. II (1903), vol. II, p. 678. Ver la página
Inglaterra (siglo XVII)
Brand y Ellis citan un libro inglés de historia natural del siglo XVII que llamaba error vulgar a la creencia de que el pelícano se clava el pico en el pecho, porque su pico es ancho y plano, inútil para perforar.
Fuente: John Brand; Henry Ellis, Observations on the Popular Antiquities of Great Britain, vol. III (1849), vol. III, p. 367. Ver la página
Para pensar
¿Qué anécdota de tu familia se sigue contando aunque sepas que no pasó así?