Bebé que mira al techo y sonríe
Cuando un bebé mira al techo y sonríe, los sevillanos de 1883 y los santiaguinos de 1915 lo tenían claro: estaba viendo a los angelitos. Los recién nacidos, además, ensayan sonrisas semanas antes de dedicárselas a alguien.
Qué puede significar
Sevillanos y santiaguinos lo resumían con muy pocas palabras: si un bebé mira al techo y se ríe, está viendo a los angelitos. La imagen ha sobrevivido porque es amable y porque responde a algo que cualquiera ha visto: una sonrisa dirigida a nadie. Los primeros gestos de un recién nacido aparecen antes de que pueda dedicárselos a alguien: durante semanas sonríe a solas, a menudo dormido, y hacia el segundo mes empieza a devolver la sonrisa a las caras conocidas. La escena dice algo también de los adultos: muchas cosas se ensayan a solas antes de ofrecerlas a los demás.
Según cómo ocurrió
Sonríe dormido
En las primeras semanas, muchas sonrisas aparecen durante el sueño o al adormecerse. Son gestos espontáneos ligados a la fase de sueño más activa y forman parte del desarrollo.
Mira fijo un ventilador o una lámpara
Las luces, los bordes con mucho contraste y lo que se mueve atraen su mirada antes que los detalles. Unas aspas girando son un espectáculo para esos ojos.
Hacia los dos meses, te sonríe al verte
Entre las seis y las ocho semanas aparece la sonrisa social, la que responde a una cara o a una voz conocidas. A partir de ahí, la sonrisa ya tiene destinatario.
Mira por encima de tu hombro
Una ventana iluminada o el marco de una puerta detrás de ti pueden resultarle más llamativos que tu cara, sobre todo por el contraste de luz.
Por qué ocurre en la naturaleza
Los recién nacidos sonríen ya en las primeras semanas, sobre todo dormidos, con gestos espontáneos que no dependen de lo que tienen delante. La sonrisa social, dirigida a las personas, aparece hacia las seis u ocho semanas. Mientras tanto, su mirada se va hacia las luces, el movimiento y los contrastes fuertes, como el marco iluminado de una ventana.
Qué dicen las creencias populares
Andalucía
En la Sevilla de 1883 se decía que cuando los niños pequeños miran al techo y se ríen es porque están viendo a los angelitos.
Fuente: Alejandro Guichot y Sierra (dir. Antonio Machado y Álvarez), Supersticiones populares recogidas en Andalucía y comparadas con las portuguesas, en Biblioteca de las tradiciones populares españolas, t. I (1883), n.º 273, p. 288. Ver la página
Chile (Santiago)
En Santiago de Chile, hacia 1915, se creía que siempre que las criaturas alzan los ojos y sonríen es porque están viendo a los angelitos.
Fuente: Julio Vicuña Cifuentes, Mitos y supersticiones recogidos de la tradición oral chilena (1915), n.º 127, p. 173. Ver la página
Para pensar
¿Qué aprendiste primero a solas antes de atreverte a compartirlo?