Se cae un cuchillo
Un cuchillo que resbala de la tabla y cae al suelo da un buen susto. Los santiaguinos de 1915 lo tomaban por aviso de visita: de un caballero si caía el cuchillo, de una señora si era una cuchara.
Qué puede significar
Ante un cuchillo que cae, el mejor reflejo es apartarse. Intentar atraparlo en el aire es la forma más rápida de cortarse, y por eso en las cocinas se aprende a dejarlo caer. La idea sirve fuera de la cocina: no todo lo que se te escapa de las manos merece que te lances a sujetarlo. Hay compromisos, discusiones o planes que, si caen, es mejor dejarlos llegar al suelo y recogerlos después, sin prisa y por el mango. La tradición santiaguina le daba otro sentido, más alegre: una visita en camino.
Según cómo ocurrió
Se te escapa mientras cortas
Apártate y deja que caiga; luego recógelo por el mango y lávalo antes de seguir. Si te pasa a menudo, una tabla más grande y un lugar fijo para guardarlo ayudan.
Cae junto a otra persona
Lo primero es preguntar si está bien. Después vendrá la broma de la visita: según la vieja creencia santiaguina, el cuchillo anunciaba a un caballero.
Se cae en la mesa, durante la comida
Basta con pedir otro. Si alguien saca lo de la visita, puedes seguir el juego: la creencia santiaguina lo convertía en una pequeña expectativa, no en un mal presagio.
Hay niños o animales cerca
Recógelo enseguida y déjalo fuera de su alcance. Un cuchillo en el suelo es más peligroso que el susto de verlo caer.
Por qué ocurre en la naturaleza
Los cuchillos se caen porque solemos dejarlos al borde de la tabla o de la mesa, con el mango hacia fuera para tomarlos rápido, y basta un roce para que se vayan al suelo. Que después llegue alguien a casa es una coincidencia que la memoria refuerza: recordamos las veces en que la creencia acertó y olvidamos las demás.
Qué dicen las creencias populares
Chile (Santiago)
Vicuña Cifuentes anotó en Santiago de Chile que si se cae un cuchillo habrá visita de un caballero, y si se cae una cuchara, de una señora.
Fuente: Julio Vicuña Cifuentes, Mitos y supersticiones recogidos de la tradición oral chilena (1915), n.º 1023 (apéndice A), p. 334. Ver la página
Para pensar
¿Qué estás intentando sujetar a toda costa que podrías dejar caer y recoger después?