Se cae una vela encendida
Cuando se cae una vela encendida, lo que falla casi siempre es lo que la sostenía: un candelero flojo, una cera ablandada por el calor o un empujón. La llama, en cambio, se apaga a menudo con la caída.
Qué puede significar
Miramos la llama, pero una vela se sostiene desde abajo, y también desde el sitio en que la pones. Cuando se cae, el problema casi nunca está en la mecha: el candelero bailaba, la cera se ablandó junto al cristal soleado o la vela estaba en la mesa por donde pasa el gato. Muchas caídas se deciden antes, al elegir el lugar. Con lo frágil de cada día pasa algo parecido: una conversación delicada en plena cocina a la hora de la cena, o un plan recién nacido contado a un grupo con prisa, se tambalean por el sitio más que por sí mismos. Ninguna de las viejas recopilaciones consultadas le atribuye un presagio a esta caída. Elegir bien dónde pones una vela cuesta poco y evita la mayor parte de los sustos.
Según cómo ocurrió
Se dobla con el calor
Las velas largas y finas se ablandan cerca de una ventana al sol, de un calefactor o de otras velas, y se inclinan poco a poco hasta caer.
Una vela de vaso que se vuelca
Al volcarse, la cera líquida se derrama y la llama acaba ahogada en ella. El vidrio caliente puede rajarse con el golpe.
La tira un gato o un niño
Las mesas bajas y los estantes de paso son los lugares donde más velas acaban en el suelo. La altura y el sitio importan tanto como el candelero.
Sigue encendida en el suelo
Si la mecha queda apoyada en cera derretida, la llama puede crecer al tener más combustible a mano.
Por qué ocurre en la naturaleza
La parafina empieza a ablandarse con temperaturas no muy altas, así que una vela cerca de un calefactor o al sol puede doblarse sin derretirse. Una vela delgada en un candelero ancho queda floja y se inclina. Al caer, el movimiento y el golpe apagan la llama muchas veces, pero no siempre.
Para pensar
¿Qué asunto delicado has dejado en un lugar de paso, al alcance de cualquier tropiezo?