Ver una mariquita
Ver una mariquita alegra a casi todo el mundo, pero su rojo brillante es, sobre todo, un aviso para los pájaros: sabe mal. Matarla, según la tradición inglesa, traía muy mala suerte.
Qué puede significar
La mariquita no se esconde. Va por la hoja con su rojo encendido, y ese color, que a nosotros nos parece alegre, es un mensaje claro para quien quiera comérsela: mejor no. De ahí sale una idea útil. A veces protegerse no consiste en pasar desapercibido, sino en dejar claros tus límites desde el principio, con un gesto pequeño pero visible. Un límite que solo conoces tú es difícil de respetar, y mostrarlo no exige agresividad, solo claridad. Que en Inglaterra matarla trajera mala suerte añade otra lección sencilla: lo pequeño y llamativo también merece respeto.
Según cómo ocurrió
Se te posa en la ropa
Déjala caminar y no la aprietes: si se siente amenazada, suelta por las patas unas gotitas amarillas de olor desagradable. Es su forma de decir basta. ¿Cómo lo dices tú cuando algo te sobrepasa?
Muchas juntas en una pared en otoño
Algunas especies se reúnen en grandes grupos para pasar el invierno en grietas, cortezas o fachadas. Si aparecen en tu ventana, vienen por abrigo, no a dar problemas. Juntas resisten mejor el frío.
Una mariquita amarilla o naranja
No todas son rojas y moteadas de negro: hay amarillas, naranjas, negras con manchas rojas. Si te sorprende el color, sirve para recordar que las cosas conocidas tienen más variedad de la que creíamos.
Una mariquita en tu escritorio en pleno invierno
Probablemente la despertó la calefacción. Está algo perdida fuera de su estación. Llévala a una planta o a un rincón fresco y deja que siga a su ritmo.
Por qué ocurre en la naturaleza
Las mariquitas son escarabajos. Sus colores vivos advierten a los depredadores de que tienen mal sabor, y cuando se sienten amenazadas sueltan por las articulaciones de las patas unas gotas amarillas de olor desagradable. En otoño algunas especies se juntan en grupos para pasar el invierno en grietas, cortezas o paredes de casas.
Qué dicen las creencias populares
Inglaterra
Según Grose, citado por Brand y Ellis, en Inglaterra era de muy mala suerte matar un grillo, una mariquita, una golondrina, un petirrojo o un reyezuelo; quizá, decía, porque todos se refugian en las casas.
Fuente: John Brand; Henry Ellis, Observations on the Popular Antiquities of Great Britain, vol. III (1849), vol. III, p. 193. Ver la página
Para pensar
¿Dónde te convendría dejar más claros tus límites, aunque sea con un gesto pequeño?