Ver una mariposa monarca
Ver una mariposa monarca en otoño es ver a una viajera: las del este de Norteamérica bajan hasta los bosques de Michoacán y del Estado de México, y empiezan a llegar hacia el 1 y el 2 de noviembre, en pleno Día de Muertos.
Qué puede significar
En invierno, las monarcas no viven solas. Se cuelgan por miles de las ramas de los oyameles, apretadas unas contra otras, y así pasan los meses fríos en la montaña. Una sola, expuesta en una rama, lo tendría mucho más difícil. Verlas en otoño puede ser un pretexto para pensar con quién atraviesas tus temporadas duras y a quién acompañas tú en las suyas. Su llegada coincide además con el Día de Muertos, y en las comunidades de esos bosques se las recibe como a las almas de los antepasados. Lo que no cambia de un año a otro es la imagen de los racimos, que aguantan juntos lo que por separado costaría mucho más.
Según cómo ocurrió
Entre el 1 y el 2 de noviembre
Por esas fechas llegan a los santuarios de Michoacán y del Estado de México, justo cuando se montan las ofrendas. En las comunidades de esos bosques se cree que cada mariposa lleva el alma de un antepasado que vuelve de visita.
Sobre un algodoncillo del jardín
Sus larvas solo comen algodoncillo o asclepias, y la hembra deja ahí sus huevos de uno en uno. Si la ves revoloteando sobre esa planta en primavera o verano, lo más probable es que esté desovando.
Rumbo al norte en primavera
En marzo dejan los bosques de México y empiezan a subir. Ninguna completa el viaje de vuelta: lo terminan sus descendientes, generación tras generación, hasta Canadá.
Sin moverse en una mañana fría
Con frío no pueden volar hasta que el sol las calienta. Si ves una inmóvil a primera hora, lo normal es que solo esté esperando a entrar en calor.
Por qué ocurre en la naturaleza
Las monarcas del este de Norteamérica migran cada otoño desde Canadá y Estados Unidos hasta los bosques de oyamel del centro de México, donde pasan el invierno agrupadas en racimos. En primavera regresan hacia el norte a lo largo de varias generaciones. Sus larvas solo comen algodoncillo, una planta amarga cuyas sustancias las vuelven desagradables para las aves.
Qué dicen las creencias populares
México (bosques del centro)
Según la antropóloga Columba González, entre las comunidades de los bosques del centro de México se cree que las monarcas son las almas de los antepasados: cada una lleva el alma de un familiar o de un amigo que vuelve una noche al mundo de los vivos.
Fuente: Columba González, More Than Monarchs: Understanding Traditions linked to Monarch Butterflies (2020), Monarch Joint Venture, blog, 2 de abril de 2020. Ver la página
Para pensar
¿Con quién pasas mejor las temporadas difíciles?