Niebla espesa
Una niebla espesa es una nube a ras de suelo: se forma cuando, tras una noche clara y sin viento, la tierra se enfría y el aire de abajo se satura de humedad. En Chiloé se contaba que una niebla así escondía a toda una ciudad encantada.
Qué puede significar
Con niebla espesa, el mundo se encoge a unos pocos metros. Desaparecen el horizonte, los cerros y los edificios del fondo, y de pronto cobran importancia cosas que pasaban inadvertidas: el tronco de un árbol junto a la acera, el sonido de unos pasos, el agua que se queda colgando de una rama. La niebla no deja mirar lejos, así que obliga a mirar cerca. Los chilotes contaban que ocultaba la Ciudad de los Césares, y los sevillanos leían en ella el anuncio de la lluvia. Una mañana así se presta a atender lo cercano, eso que la vista salta cuando todo está despejado.
Según cómo ocurrió
Al amanecer en una hondonada
El aire frío, más pesado, baja y se acumula en las partes bajas durante la noche. Por eso los fondos de los valles amanecen cubiertos mientras las lomas están despejadas.
Se levanta a media mañana
Al calentarse el suelo por la mañana, la niebla se eleva, se convierte en nubes bajas y termina por deshacerse. A veces en invierno dura todo el día.
Después de una noche de lechuzas
En el Santiago de 1915, las lechuzas que volaban gritando de noche presagiaban niebla para la mañana siguiente.
En la ciudad, con las luces encendidas
Cada farol y cada faro se rodean de un halo, porque las gotitas de agua dispersan la luz. La calle conocida se ve como un lugar nuevo.
Por qué ocurre en la naturaleza
La niebla es una nube que toca el suelo. La más común se forma en noches despejadas y con poco viento: la tierra pierde calor, enfría el aire que tiene encima y el vapor se condensa en gotitas. Se acumula en zonas bajas y se disipa al calentarse el suelo con el sol.
Qué dicen las creencias populares
Chile (Chiloé)
En Chiloé, según los datos de Cavada que recoge Vicuña Cifuentes, la Ciudad de los Césares era una ciudad encantada que ningún viajero podía descubrir aunque la pisara, porque una niebla espesa se interponía siempre entre ella y quien la buscaba.
Fuente: Julio Vicuña Cifuentes, Mitos y supersticiones recogidos de la tradición oral chilena (1915), pp. 59-60. Ver la página
Chile (Santiago)
En Santiago de Chile, hacia 1915, se decía que cuando por la noche vuelan gritando las lechuzas, el día siguiente amanece con niebla.
Fuente: Julio Vicuña Cifuentes, Mitos y supersticiones recogidos de la tradición oral chilena (1915), n.º 384, p. 224. Ver la página
Andalucía
En la Sevilla de 1883 se decía que la niebla anunciaba lluvia a los tres, siete o veintiún días, y un refrán lo resumía: «La neblina del agua es madrina».
Fuente: Alejandro Guichot y Sierra (dir. Antonio Machado y Álvarez), Supersticiones populares recogidas en Andalucía y comparadas con las portuguesas, en Biblioteca de las tradiciones populares españolas, t. I (1883), n.º 7, p. 213. Ver la página
Bohemia
Una enciclopedia de 1903 recoge que en Bohemia las brumas que se levantan sobre los prados no se tenían por nubes, sino por los velos plateados de las «mujeres del bosque» que bailaban bajo la luna.
Fuente: Cora Linn Daniels; C. M. Stevans, Encyclopaedia of Superstitions, Folklore, and the Occult Sciences of the World, vol. II (1903), vol. II, p. 949. Ver la página
Para pensar
¿Qué tienes a pocos metros que pasas por alto cuando miras lejos?