Ver un arcoíris
Ver un arcoíris exige una condición curiosa: tener el sol detrás y la lluvia enfrente. Dos ciudades chilenas, La Serena y Santiago, veían en él el aviso de que el aguacero había terminado, y en Galicia se decía que bajaba a beber al mar.
Qué puede significar
Para ver un arcoíris hay que darle la espalda a la luz. Con el sol en la nuca y las gotas enfrente, el arco se dibuja; mirando al sol no verías nada. Hay días en que buscas claridad en el sitio de siempre y no la encuentras, y lo que necesitas está en la dirección contraria: en una persona a la que no preguntaste o en una idea que apartaste antes de tiempo. Además, cada quien ve su propio arco, porque depende del lugar exacto donde se encuentra. En Sevilla, igual que en La Serena y Santiago, se tomaba por la promesa de que no habría otro diluvio; en Galicia, por un arco que baja a beber al mar.
Según cómo ocurrió
Al final de un aguacero
Es el momento clásico: serenenses y santiaguinos lo leían como el fin del chaparrón. Dura pocos minutos.
En el chorro de la manguera o en una cascada
Basta con agua en gotas y el sol a tu espalda. Puedes fabricar uno en el jardín y enseñárselo a un niño.
Por la mañana o al atardecer
Con el sol bajo, el arco sale más alto y completo. A mediodía, con el sol muy alto, a menudo no se forma.
Intentas llegar a donde toca el suelo
No se puede: el arcoíris se mueve contigo, porque depende de tu posición. Por eso nadie ha encontrado nunca su final.
Por qué ocurre en la naturaleza
El arcoíris nace cuando la luz solar entra en las gotas de lluvia, se refracta, rebota en su interior y sale separada en colores. Se ve siempre en el lado opuesto al sol, formando un arco de unos 42 grados alrededor del punto justo contrario a él, y cada observador ve el suyo.
Qué dicen las creencias populares
Chile (La Serena y Santiago)
Vicuña Cifuentes registró en La Serena y Santiago esta creencia: el arcoíris, que apareció por primera vez después del diluvio como prenda de que no se repetiría, avisa en los días de lluvia de que el aguacero ha terminado.
Fuente: Julio Vicuña Cifuentes, Mitos y supersticiones recogidos de la tradición oral chilena (1915), n.º 408, p. 228. Ver la página
Andalucía y Portugal
En Sevilla, hacia 1883, el arcoíris garantizaba que no habría otro diluvio universal. En la colección portuguesa comparada, su aparición quería decir que Dios estaba bien con nosotros y que el mundo no se acababa.
Fuente: Alejandro Guichot y Sierra (dir. Antonio Machado y Álvarez), Supersticiones populares recogidas en Andalucía y comparadas con las portuguesas, en Biblioteca de las tradiciones populares españolas, t. I (1883), n.º 12 y S. P. 42, p. 214. Ver la página
Galicia (España)
En Galicia, según una recopilación publicada en 1884, se decía que el arcoíris bebe en el mar o en los ríos.
Fuente: José Pérez Ballesteros (dir. Antonio Machado y Álvarez), Supersticiones, en El Folk-Lore Gallego, Biblioteca de las tradiciones populares españolas, t. IV (1884), n.º 32, p. 90. Ver la página
Para pensar
¿Qué descubriste la última vez que miraste en una dirección distinta a la habitual?