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Encontrar un candado abierto

Encontrar un candado abierto en la calle suele ser encontrar algo olvidado junto a una bicicleta, un casillero o una reja. Sin su llave o su combinación vale poco, y aun así cuesta no recogerlo.

Qué puede significar

Un candado abierto es una protección en pausa. Tiene toda su fuerza, el arco de acero y el mecanismo intacto, y no sirve de nada hasta que alguien lo cierra alrededor de algo. Encontrar uno así puede recordarte que hay defensas que solo funcionan si se activan, como un «no» que nunca llegas a decir. Saber que podrías usarlas no es lo mismo que usarlas. Los candados también se han usado como símbolo, para atar el amor de una pareja en un puente o para retener a alguien querido, y en esos usos siempre importó más el gesto de cerrar que el objeto.

Según cómo ocurrió

Junto a una bicicleta o un poste

Lo más común es que alguien lo dejara abierto al irse con prisa o que se le cayera de la mochila. Si es de combinación, quizá su dueño vuelva a buscarlo.

En un puente lleno de candados

En muchas ciudades las parejas cuelgan candados con sus nombres y tiran la llave al río. Uno abierto entre ellos puede ser de alguien que se arrepintió o que nunca llegó a cerrarlo.

En el suelo de un vestuario

Los candados de los casilleros se olvidan con frecuencia, y muchos gimnasios guardan en recepción los que encuentran.

Oxidado y abierto en una casa vieja

Puede llevar años sin cerrar nada. Es fácil imaginar qué guardó, aunque casi nunca llegue a saberse.

Por qué ocurre en la naturaleza

Un candado se queda abierto cuando su arco no encaja en el cuerpo o cuando su dueño lo deja así para no perder la llave o la combinación. Se pierden sobre todo en lugares de paso, como gimnasios, escuelas y sitios donde se dejan bicicletas. Algunos de combinación permiten cambiar la clave y volver a usarse, mientras que los de llave dependen de ella.

Qué dicen las creencias populares

Macedonia

Una enciclopedia de 1903 cuenta que en Voden, cerca de Monastir (Macedonia), una madre que había perdido a su único hijo varón llevaba un candado cerrado en el delantal de su hija, con la llave en su propio bolsillo, porque creía que así mantendría lejos la muerte.

Fuente: Cora Linn Daniels; C. M. Stevans, Encyclopaedia of Superstitions, Folklore, and the Occult Sciences of the World, vol. I (1903), vol. I, p. 189 (file v 1). Ver la página

Para pensar

¿Qué guardas bajo llave en tu vida y qué dejaste abierto sin darte cuenta?