Encontrar un clavo
Encontrar un clavo en el suelo suele indicar que algo cercano se aflojó. En China y en Italia, en cambio, un clavo de hierro bien puesto se tenía por protección para la casa.
Qué puede significar
Un clavo suelto es una pieza que dejó de sujetar algo. Hasta ayer estaba en una tabla, en una caja o en un zapato, y nadie lo veía. Por eso encontrarlo tiene algo de aviso doméstico: lo pequeño sostiene mucho. En China, hacia 1900, unas bolsitas con cinco clavos pendían del alero de una vivienda recién estrenada, y en Italia se hincaba uno en la entrada para librar de la peste a quienes vivían dentro. Ambas costumbres confiaban algo grande a un objeto mínimo. Al levantarlo del suelo, quizá te vengan a la cabeza las piezas discretas de tu vida, como una rutina o una persona, que sostienen el conjunto sin que nadie lo agradezca.
Según cómo ocurrió
Oxidado en la calle
El color rojizo es óxido de hierro: lleva tiempo a la intemperie. Cae a menudo de embalajes, cajas de fruta o vallas de madera que se van deshaciendo poco a poco.
En casa, sin saber de dónde salió
Puede venir de una silla, de un cuadro o del fondo de un mueble. Si miras alrededor antes de guardarlo, a menudo das con la pieza que empezaba a cojear.
Torcido o doblado
Un clavo doblado es el que se resistió: entró mal o alguien lo arrancó con fuerza. Queda como rastro de un arreglo que no salió a la primera.
Varios juntos cerca de una obra
Donde se desmonta madera, los clavos acaban en el suelo por puñados. Cuentan la historia de algo viejo que se deshace para dejar sitio a otra cosa.
Por qué ocurre en la naturaleza
La madera se hincha con la humedad y se encoge al secarse, y ese vaivén afloja poco a poco los clavos. Por eso se sueltan de vallas, embalajes y muebles viejos y acaban en el suelo. El hierro expuesto al aire y al agua se oxida y toma ese color rojizo.
Qué dicen las creencias populares
China
Una enciclopedia de 1903 recoge que en China, para que los habitantes de una casa nueva no tuvieran problemas, se colgaban bajo el alero de la fachada bolsitas de seda con cinco clavos de hierro.
Fuente: Cora Linn Daniels; C. M. Stevans, Encyclopaedia of Superstitions, Folklore, and the Occult Sciences of the World, vol. I (1903), vol. I, p. 477 (archivo v 1). Ver la página
Italia
La misma obra cuenta que en Italia se clavaba un clavo de hierro en la puerta o en la pared de la casa para librar a sus habitantes de la peste.
Fuente: Cora Linn Daniels; C. M. Stevans, Encyclopaedia of Superstitions, Folklore, and the Occult Sciences of the World, vol. I (1903), vol. I, p. 461 (archivo v 1). Ver la página
Austria (Viena)
Según esa enciclopedia, en Viena había un viejo tocón cubierto de cabezas de clavo, porque se creía que daba suerte a los aprendices de cerrajero clavar uno en él.
Fuente: Cora Linn Daniels; C. M. Stevans, Encyclopaedia of Superstitions, Folklore, and the Occult Sciences of the World, vol. II (1903), vol. II, p. 849. Ver la página
Para pensar
¿Qué cosa pequeña sostiene ahora mismo algo importante en tu vida?