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Perder un arete

Perder un arete es de lo más común: los cierres se aflojan, se enganchan en el pelo, la ropa o el teléfono, y caen sin ruido. Encontrar uno ajeno en la calle tiene la misma explicación.

Qué puede significar

Un arete perdido deja una pareja incompleta. El que se queda pasa a veces años en el joyero, por si aparece el otro, y casi nadie se decide a hacer algo con él. Esa espera tiene algo de terquedad tierna, y también hace pensar en cuántas cosas guardamos a medias, a la espera de que vuelva la otra mitad, en lugar de darles otro uso. Un arete suelto puede convertirse en colgante, combinarse con otro distinto o regalarse a quien lleva uno solo. Lo incompleto tiene a menudo más vida de la que le damos.

Según cómo ocurrió

Se cae el cierre de atrás

Los cierres de presión se aflojan con el uso. Cambiarlos por unos de silicona o de rosca es barato y evita la mayoría de las pérdidas.

Al quitarte una prenda de cuello alto

Es uno de los momentos en que más se enganchan. Revisa la prenda por dentro y el suelo alrededor antes de recorrer toda la casa.

En la cama al despertar

Dormir con aretes, sobre todo de aro o colgantes, hace que se suelten. Mira bien la almohada y el hueco entre el colchón y la pared.

Encontrar un arete en la calle

Si parece valioso, la oficina de objetos perdidos del lugar puede recibirlo. Si no, dejarlo a la vista en un muro bajo o un banco es otra opción.

Por qué ocurre en la naturaleza

Los aretes se pierden sobre todo porque el cierre de atrás se afloja con el uso, porque los ganchos sin tope se escurren o porque se enganchan al quitarse ropa, al peinarse o al apoyar el teléfono para hablar. Son pequeños y caen sin ruido, a menudo en sitios del mismo color.

Para pensar

¿Qué guardas a medias, esperando que vuelva la otra parte, cuando podrías darle otro uso?