Everyday Omens

Pasar frente a un cementerio

Pasar frente a un cementerio forma parte del camino diario de mucha gente, porque las ciudades crecieron hasta rodearlos. Los santiaguinos de 1915 situaban a las ánimas en pena a una hora inesperada: la de la siesta.

Qué puede significar

Los santiaguinos decían que las ánimas salían a penar a la hora de la siesta, en los campos solitarios y en los cementerios. Es decir, a pleno sol, cuando el calor deja las calles vacías. Es una idea curiosa: el silencio del mediodía también da que pensar. Pasar junto a un cementerio al ir al trabajo o a la escuela puede poner durante unos segundos la muerte en el paisaje de un día cualquiera, entre el semáforo y la panadería. A orillas del Plata, en cambio, se tomaban por almas las luces azuladas de los camposantos. El encuentro de cada día es más sencillo: dura unos segundos y cabe entre dos recados.

Según cómo ocurrió

A la hora de la siesta

Era la hora temida por los santiaguinos de 1915. Con el calor del mediodía las calles se quedan sin gente, y un muro largo y callado impresiona tanto como de noche.

Luces azuladas sobre las sepulturas

Daniel Granada contaba que a orillas del Plata se tomaban por almas del otro mundo. Él las explicaba por los gases de la materia que se descompone, que arden al contacto con el aire.

Te persignas sin pensarlo

Si te sale el gesto al pasar, repites algo aprendido en la infancia, en casa. Muchos gestos de respeto se hacen así, con el cuerpo, antes de que la cabeza decida.

Conteniendo la respiración

Un joven de Charleston, en Carolina del Sur, contaba en 2020 que contiene el aliento al pasar junto a un cementerio para no ofender a los espíritus, que ya no pueden respirar.

Uno viejo, con tumbas sin nombre

Los cementerios antiguos guardan lápidas borradas y apellidos que ya no tiene nadie en el barrio. Son el archivo más quieto de una ciudad.

Por qué ocurre en la naturaleza

En España, una real cédula de 1787 prohibió enterrar en las iglesias y mandó hacer cementerios fuera de las poblaciones, aunque se aplicó despacio. Con el tiempo las ciudades crecieron y muchos de esos cementerios quedaron rodeados de casas, junto a calles por las que hoy se pasa a diario.

Qué dicen las creencias populares

Chile (Santiago)

En Santiago de Chile, hacia 1915, se decía que a la hora de la siesta salen las ánimas a penar en los campos desolados y en los cementerios.

Fuente: Julio Vicuña Cifuentes, Mitos y supersticiones recogidos de la tradición oral chilena (1915), n.º 237, p. 192. Ver la página

Río de la Plata

Según Daniel Granada (1896), a orillas del Plata el vulgo tomaba las luces azuladas de los fuegos fatuos, que se ven a menudo en los cementerios, por almas del otro mundo que volvían a saldar cuentas pendientes.

Fuente: Daniel Granada, Reseña histórico-descriptiva de antiguas y modernas supersticiones del Río de la Plata (1896), pp. 472-473. Ver la página

Estados Unidos (Carolina del Sur)

Un joven de Charleston (Carolina del Sur) contaba en 2020 que contiene la respiración al pasar por un cementerio para no ofender a los espíritus, que ya no pueden respirar; se lo había enseñado su hermana mayor.

Fuente: Bailey Abedon (recopiladora), Holding Your Breath As You Pass A Cemetery, USC Digital Folklore Archives (2020), folklore.usc.edu. Ver la página

Estados Unidos (las Carolinas)

Un pastor metodista que predicaba en las Carolinas decía a sus hijos que silbaran cada vez que pasaran por un cementerio, para mantener lejos al diablo.

Fuente: William Hiller (recopilador), Whistle When Passing a Cemetery, USC Digital Folklore Archives (2012), folklore.usc.edu. Ver la página

Para pensar

¿Qué haces con el pensamiento de la muerte cuando se te cruza en un día cualquiera?