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Pestaña caída

Una pestaña caída, en Santiago de Chile, anunciaba un regalo si se recogía, y si te la arrancabas y la echabas sobre el cuello se cumplía un deseo. En Bolivia, el viajero ofrecía un pelo de sus pestañas a las piedras del camino.

Qué puede significar

Cada día se sueltan unas cuantas pestañas sin que te enteres, y el párpado nunca se queda vacío. Cada una crece, descansa y se cae a su ritmo, mientras las de al lado siguen en otra fase, de modo que siempre quedan muchas en su sitio aunque otras se estén renovando. La costumbre se fija solo en la que ves, la que queda en la mejilla o en la yema de un dedo, y le da un papel: en Santiago, la promesa de un regalo o un deseo cumplido; en Bolivia, una ofrenda a las piedras del camino. El resto trabaja por turnos, y ahí hay una idea útil para casas y equipos: si cada cual descansa en su momento, nadie tiene que aguantar a la vez todo el peso.

Según cómo ocurrió

Sobre la mejilla

Es donde más se notan: alguien te avisa o la ves en el espejo. Los santiaguinos aseguraban que, si la recogías, podías esperar un regalo.

La soplas desde la yema del dedo

Colocarla en la yema del dedo, pensar algo y soplar convierte un pelo suelto en un pequeño juego. La pestaña vuela y lo pensado queda contigo.

Se te sueltan varias en un mismo día

Cada pestaña vive unos meses y se renueva por su cuenta, así que perder unas pocas al día forma parte del ciclo normal.

En el camino, como ofrenda

En Bolivia, el viajero que llegaba a un montón de piedras sagradas se arrancaba un pelo de las pestañas o de las cejas y lo soplaba desde la mano abierta, pidiendo salud para el viaje.

Por qué ocurre en la naturaleza

Las pestañas crecen, descansan y se caen en ciclos de varios meses, cada una por su lado, de modo que siempre hay alguna a punto de soltarse. Lo habitual es perder unas pocas al día al frotarse los ojos, al lavarse la cara o durante el sueño.

Qué dicen las creencias populares

Chile (Santiago)

En Santiago de Chile, hacia 1915, se decía que cuando se cae una pestaña y se recoge enseguida, hay derecho a esperar un regalo.

Fuente: Julio Vicuña Cifuentes, Mitos y supersticiones recogidos de la tradición oral chilena (1915), n.º 84, p. 167. Ver la página

Chile (Santiago)

La misma recopilación anota que a quien se arranca una pestaña y se la echa en el cuello se le cumplirá el deseo que formule.

Fuente: Julio Vicuña Cifuentes, Mitos y supersticiones recogidos de la tradición oral chilena (1915), n.º 85, p. 167. Ver la página

Bolivia

En Bolivia, según una recopilación de 1920, el viajero que llegaba a una apacheta se arrodillaba, pedía a las piedras que apartaran las desgracias de su camino y les ofrecía un pelo de sus pestañas o cejas, soplándolo desde la mano.

Fuente: M. Rigoberto Paredes, Mitos, supersticiones y supervivencias populares de Bolivia (1920), p. 136. Ver la página

Para pensar

¿Con quién podrías turnarte para descansar sin que nada se pare?