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Regalar una cartera vacía

Regalar una cartera vacía deja una duda: si conviene meter algo antes de envolverla. Las creencias antiguas sobre bolsas y monederos, de Japón a Bolivia, compartían un deseo: atraer la prosperidad a quien los llevaba.

Qué puede significar

Una cartera nueva es de los pocos regalos que se entregan con un hueco a propósito. La persona que la recibe la irá llenando con su vida diaria: tarjetas, recibos, monedas sueltas. Quien la regala decide si respeta ese hueco o si pone algo primero: una moneda, una nota, la entrada de algo compartido. El hueco intacto deja que el otro estrene a su manera; la moneda o la nota acompañan ese comienzo. Fijarte en cuál te sale de forma natural puede revelar bastante de cómo te gusta cuidar a los demás.

Según cómo ocurrió

Con una moneda guardada

Es el modo más simple de no entregarla vacía. Paredes cuenta que los bolivianos mostraban una moneda a la luna nueva y luego la guardaban sin gastarla nunca, ni en el mayor apuro.

Con la cara de la buena fortuna

En Japón se pintaba en monederos y pequeños regalos la cara risueña de Otafuku, diosa de la buena suerte, para desear prosperidad. Un detalle así convierte la cartera en un deseo.

Si en tu país «cartera» es el bolso

En Argentina, Chile o Uruguay, la cartera es el bolso de mano y la de bolsillo se llama billetera. La pregunta es la misma; solo cambia el tamaño del hueco.

Te la regalan sin nada dentro

Lo más probable es que quien te la dio prefiriera dejarte el estreno o que ni se lo planteara. Si te gusta la idea, puedes poner tú la primera moneda.

Por qué ocurre en la naturaleza

Las carteras se gastan por los dobleces y el roce diario, así que son un regalo práctico que casi todo el mundo renueva cada pocos años. La que llega vacía funciona igual que la que lleva una moneda: lo que se pone dentro es un gesto, no una necesidad.

Qué dicen las creencias populares

Japón

Una enciclopedia de 1903 recoge que en Japón se pintaba la cara alegre y redonda de Otafuku, diosa de la buena suerte, en monederos y pequeños regalos entre amigos, con la idea de que asegurara la prosperidad.

Fuente: Cora Linn Daniels; C. M. Stevans, Encyclopaedia of Superstitions, Folklore, and the Occult Sciences of the World, vol. III (1903), vol. III, p. 1335 (file v 3). Ver la página

Bolivia

En Bolivia, según una recopilación de 1920, para que no faltara nada en el bolsillo había que mostrar medio real a la luna nueva en cuanto se la veía, pedirle «luna hermosa, llena mi bolsa» y guardar la moneda sin gastarla nunca.

Fuente: M. Rigoberto Paredes, Mitos, supersticiones y supervivencias populares de Bolivia (1920), p. 103. Ver la página

Para pensar

Cuando regalas algo, ¿prefieres entregarlo listo para estrenar o con algo tuyo dentro?