Sentarse en la esquina de la mesa
Sentarse en la esquina de la mesa es, antes que nada, incómodo: la pata estorba y los codos chocan con los vecinos. Mucha gente pregunta si trae mala suerte, pero esa idea no figura en las colecciones antiguas que consulta este sitio.
Qué puede significar
La esquina de la mesa es el asiento que nadie elige primero. Queda entre dos lados, con la pata entre las rodillas, y desde ahí se sigue a medias la conversación de uno y otro extremo. Le toca a quien llegó tarde, al más joven o a quien no quiso molestar. Por eso la escena retrata bien los lugares que ocupas en los grupos: si te sientas en el borde por timidez, por cortesía o porque ahí te dejaron, y si te gusta esa posición de observar sin estar del todo dentro. Eso sí: desde la esquina se ve la mesa entera.
Según cómo ocurrió
En una celebración con la mesa llena
Cuando faltan sitios, alguien acaba en la esquina con el plato en diagonal. A veces es justamente el asiento desde el que mejor se observa la fiesta.
Te sientan ahí sin preguntarte
Si siempre te toca a ti, puede ser costumbre de la casa o una señal de que nadie se fijó. Pedir otro sitio con naturalidad cambia más de lo que parece.
Eliges tú la esquina
Hay quien la prefiere: se puede salir sin molestar, se charla con los de ambos lados y se escucha sin tener que intervenir.
Una mesa redonda
En una mesa redonda no hay esquinas ni cabecera, y todos quedan a la misma distancia del centro. Es una solución práctica para reuniones en las que nadie quiere jerarquías.
Por qué ocurre en la naturaleza
En las mesas rectangulares, las esquinas coinciden con las patas, así que quien se sienta ahí tiene menos espacio para las piernas y los codos, y queda en ángulo respecto a los demás. Por eso es a menudo el último asiento que se ocupa en una comida concurrida.
Para pensar
En los grupos de los que formas parte, ¿qué sitio sueles ocupar y por qué?