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Zapatos en la puerta

Dejar los zapatos en la puerta es costumbre en muchas casas, por limpieza o por comodidad. Hace un siglo, santiaguinos y bolivianos usaban unos zapatos viejos tras la puerta para que alguien se fuera o volviera.

Qué puede significar

La entrada de una casa es un pequeño censo. Por los zapatos que hay junto a la puerta sabes quién llegó, quién sigue fuera y si hay visita. Por eso el calzado se ha usado tanto para hablar de quedarse o de irse: los santiaguinos ponían unos zapatos viejos detrás de la puerta para que una visita pesada se marchara, y en Bolivia una mujer clavaba el zapato de un amante que se alejaba para que regresara. Mirar los pares de tu entrada puede hacerte pensar en las presencias de tu casa, las que llenan ese rincón y las que ya no dejan huella en él.

Según cómo ocurrió

Unos zapatos que no son de nadie de la casa

Lo más habitual es que sean de un vecino, de alguien que se los quitó en la puerta equivocada o de una broma. Con una pregunta a los vecinos se resuelve en poco tiempo.

Quitarse los zapatos al entrar

En Japón y Corea la entrada tiene un espacio propio para descalzarse, y muchas casas de América y Europa han adoptado la costumbre. Algunas familias guardan pantuflas para las visitas.

Un par colgado de un cable frente a la casa

Es una costumbre urbana de muchos países: alguien lanza un par viejo atado por los cordones. Su origen se discute y circulan muchas versiones.

Unos zapatos viejos detrás de la puerta

Es la imagen que recogían las viejas creencias santiaguinas y bolivianas. Si los encuentras en una casa antigua, lo más probable es que alguien los guardara ahí sin más intención.

Por qué ocurre en la naturaleza

El calzado se deja en la entrada sobre todo por limpieza: las suelas llevan polvo, barro y restos de la calle. En muchas culturas de Asia, como la japonesa o la coreana, la entrada de la casa tiene un espacio propio para descalzarse. Los pares que alguien encuentra en su puerta suelen ser olvidos, confusiones entre vecinos o bromas.

Qué dicen las creencias populares

Chile (Santiago)

En Santiago de Chile, hacia 1915, se decía que si una visita molesta se alargaba demasiado, podía hacerse que se fuera poniendo detrás de la puerta un par de zapatos viejos.

Fuente: Julio Vicuña Cifuentes, Mitos y supersticiones recogidos de la tradición oral chilena (1915), n.º 787, p. 287. Ver la página

Bolivia

En Bolivia, según una recopilación de 1920, el amante que se alejaba volvía a la casa de la mujer si ella clavaba tras la puerta de su dormitorio el zapato viejo de su pie derecho, porque así quedaba atrapada una parte de él.

Fuente: M. Rigoberto Paredes, Mitos, supersticiones y supervivencias populares de Bolivia (1920), p. 154. Ver la página

Para pensar

¿Qué costumbre tiene tu familia al entrar en casa, y de dónde viene?