Viento que silba
El viento que silba alrededor de la casa ha tenido nombre propio: los mayas de Yucatán, según una enciclopedia de 1903, lo llamaban «padre pájaro fuerte». Ese silbido nace de los pequeños remolinos que deja el aire al pasar.
Qué puede significar
Entre los preceptos que se atribuían a los pitagóricos había uno muy breve: venerar el sonido del viento que susurra. No pedía interpretarlo, solo escucharlo con respeto. Otras tradiciones le dieron voz y nombre, como los mayas de Yucatán, o lo imaginaron encerrado en los pinos, como se contaba en el sur estadounidense para explicar su gemido. Una noche de ráfagas transforma la casa por dentro: cada rendija suena distinta y el sueño se hace esperar. Si una noche así te desvela, puedes usar ese rato para escuchar en lugar de esperar a que pare, y notar qué pensamientos se despiertan contigo.
Según cómo ocurrió
Cada cuarto suena distinto
Las persianas, los marcos y los huecos de ventilación tienen grosores y tamaños distintos, y cada obstáculo silba en su propio tono. Por eso una misma ráfaga puede sonar aguda en un cuarto y grave en el de al lado.
En un pinar
Según una enciclopedia de 1903, en los estados del sur de EE. UU. se creía que los pinos guardaban encerrados los espíritus de todos los vientos, y así se explicaba el gemido que se oye entre sus agujas.
Silbar para llamarlo
En una familia de origen filipino, la madre, las tías y la abuela silban para llamar al viento, como mucha otra gente de la familia. En un clima caluroso, la brisa es un alivio que se quiere invocar.
Por qué ocurre en la naturaleza
Cuando el viento pasa junto a un obstáculo, como un cable, una cuerda o una rama, deja detrás pequeños remolinos que se desprenden a un ritmo regular y producen un tono. El tono sube cuanto más fuerte sopla el viento y baja cuanto más grueso es el objeto: en las cuerdas de un barco, cada vez que se duplica la velocidad del viento el sonido sube una octava.
Qué dicen las creencias populares
Mayas (Yucatán)
Daniels y Stevans cuentan que, para los mayas de Yucatán, los vientos eran seres sobrenaturales que infundían temor, y que al viento que silba lo llamaban «padre pájaro fuerte».
Fuente: Cora Linn Daniels; C. M. Stevans, Encyclopaedia of Superstitions, Folklore, and the Occult Sciences of the World, vol. III (1903), vol. III, p. 1371 (archivo v 3). Ver la página
Grecia antigua (pitagóricos)
Entre los preceptos atribuidos a los pitagóricos que recoge la misma obra figura «venera el sonido del viento que susurra».
Fuente: Cora Linn Daniels; C. M. Stevans, Encyclopaedia of Superstitions, Folklore, and the Occult Sciences of the World, vol. III (1903), vol. III, p. 1345 (archivo v 3). Ver la página
Sur de Estados Unidos
Según esa enciclopedia, en los estados sureños de EE. UU. se creía que los pinos guardan encerrados los espíritus de todos los vientos, y así se explicaba su gemido.
Fuente: Cora Linn Daniels; C. M. Stevans, Encyclopaedia of Superstitions, Folklore, and the Occult Sciences of the World, vol. II (1903), vol. II, p. 830. Ver la página
Familia filipina
Una persona de familia filipina contó en 2023 que su madre, sus tías y su abuela creen que silbar llama al viento, y que más tarde, de visita en Filipinas, preguntó por la costumbre a otros parientes.
Fuente: Ina Sablan (recopiladora), Belief: Whistle for Wind, USC Digital Folklore Archives (2023), folklore.usc.edu. Ver la página
Para pensar
¿Qué sonido de la noche te desvela y cuál te ayuda a dormir?