Ver un remolino de viento
Ver un remolino de viento que levanta polvo ha despertado respeto en lugares muy lejanos entre sí: los santiaguinos aseguraban que el diablo viajaba en su centro, y en Asturias bastaba santiguarse para deshacerlo.
Qué puede significar
En estas historias, el remolino suele ser alguien que pasa. Los indígenas bolivianos de los que escribió Paredes se detenían y le hablaban: «pasa, pasa, Anchanchu; no me hagas ningún mal». En Asturias se santiguaban ante él, y en Irlanda los campesinos se quitaban el sombrero a su paso. Nadie intentaba atraparlo; se le dejaba seguir su camino con respeto. Es una actitud interesante ante lo que no se entiende del todo: ni huir ni plantarle cara, sino apartarse un poco y dejarlo pasar. Según el lugar, detrás del remolino se veía al diablo, al Anchanchu o a las hadas. Cuando veas uno cruzar un sendero polvoriento, puedes fijarte en qué haces tú ante algo que pasa cerca y no sabes muy bien qué es.
Según cómo ocurrió
Cruzando una pista polvorienta
Según Paredes, en Bolivia el Anchanchu, un ser que sonreía mientras hacía daño, levantaba remolinos al recorrer los caminos. Y tropezar con un remolino, dice la misma recopilación, presagiaba una pelea con alguien.
Cuando viene hacia ti
Entre los indígenas americanos de los que hablan las crónicas que cita Granada, un remolino que se acercaba presagiaba un asalto de enemigos. Hoy, si viene hacia ti, basta con apartarse unos pasos y dejarlo pasar.
Levantando hojas y paja en el campo
En Proaza (Asturias) se creía que los remolinos de polvo los forman familias de hadas o de brujas que se cambian de casa, y que bastaba santiguarse delante de uno para deshacerlo.
Pasa rozando a alguien
Para los irlandeses, en el remolino iban las hadas, decididas a llevarse a una muchacha o a un niño, y la manera de salvarlos era lanzar barro al viento que pasaba.
Por qué ocurre en la naturaleza
Los remolinos de polvo se forman cuando el suelo se calienta mucho y una bolsa de aire caliente sube deprisa entre aire más fresco; si la columna empieza a girar, se estrecha y gira más rápido. Aparecen sobre todo en días despejados, con poco viento y terreno llano y seco, y muchos se deshacen en menos de un minuto. En Irlanda los llaman «viento de las hadas».
Qué dicen las creencias populares
Chile (Santiago)
En Santiago de Chile, hacia 1915, se decía que los remolinos de viento los forma el diablo, que va en el centro de ellos.
Fuente: Julio Vicuña Cifuentes, Mitos y supersticiones recogidos de la tradición oral chilena (1915), n.º 255, p. 197. Ver la página
Asturias (España)
En Proaza (Asturias), hacia 1886, se creía que bastaba santiguarse delante de un remolino de polvo para deshacerlo, porque los forman familias de hadas o de brujas que cambian de domicilio.
Fuente: L. Giner Arivau (dir. Antonio Machado y Álvarez), Folk-Lore de Proaza, en Biblioteca de las tradiciones populares españolas, t. VIII (1886), n.º 153, t. VIII, p. 273. Ver la página
Bolivia
En Bolivia, hacia 1920, se decía que el Anchanchu produce huracanes y remolinos cuando recorre los caminos, y los indígenas, al ver uno, se paraban y le pedían: «pasa, pasa, Anchanchu; no me hagas ningún mal».
Fuente: M. Rigoberto Paredes, Mitos, supersticiones y supervivencias populares de Bolivia (1920), p. 60. Ver la página
Irlanda
Daniels y Stevans cuentan que los irlandeses veían en el remolino al diablo bailando con una bruja o a las hadas que iban a llevarse a una muchacha o a un niño, y que para salvarlos había que lanzar barro al viento.
Fuente: Cora Linn Daniels; C. M. Stevans, Encyclopaedia of Superstitions, Folklore, and the Occult Sciences of the World, vol. II (1903), vol. II, p. 1037. Ver la página
Indígenas americanos (crónicas)
Daniel Granada recoge que, entre los indígenas americanos de los que hablan las crónicas, que se acercara un remolino de viento presagiaba un asalto de enemigos.
Fuente: Daniel Granada, Reseña histórico-descriptiva de antiguas y modernas supersticiones del Río de la Plata (1896), p. 345. Ver la página
Para pensar
¿Qué haces cuando algo pasa cerca de ti y no sabes bien qué es?