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Usar perlas en la boda

Usar perlas en la boda es un clásico con vieja fama: hacia 1915, los santiaguinos aseguraban que quien recibe perlas como regalo derramará muchas lágrimas. Hoy muchas novias llevan las de su madre o su abuela.

Qué puede significar

Entre los joyeros circula una regla sencilla para las perlas: últimas en ponerse y primeras en quitarse. El perfume, la laca y el sudor apagan su brillo, porque están hechas de capas finísimas de nácar que se dañan con facilidad. En un día de boda, entre el maquillaje y los abrazos, esa regla se vuelve casi un ejercicio de atención en medio de la fiesta. Aunque la vieja creencia santiaguina unía las perlas a las lágrimas, muchas novias eligen las perlas de una madre o de una abuela, porque para ellas pesa más el recuerdo que el refrán.

Según cómo ocurrió

Las perlas de una abuela

Son la elección más común cuando se trata de perlas en una boda. Una sarta antigua puede tener el cordón debilitado aunque las perlas sigan intactas, y un joyero puede cambiarlo antes del día.

Aretes o un solo detalle

Unos aretes o pendientes de perla, o un tocado con perlas pequeñas, son una manera discreta de llevarlas. Combinan con casi cualquier vestido.

Perlas cultivadas o de imitación

La mayoría de las perlas que se venden hoy son cultivadas, es decir, producidas en granjas de ostras o de mejillones de agua dulce. Las de imitación son de vidrio o plástico con un baño brillante.

Te regalan perlas para la boda

Es justo la situación que recogía la creencia de Santiago. Hoy es a menudo un regalo de la familia pensado para que, con el tiempo, pase a otra generación.

Por qué ocurre en la naturaleza

Las perlas están hechas de nácar, capas muy finas de carbonato de calcio y proteínas que produce el propio molusco. Son blandas comparadas con otras gemas: se rayan con facilidad, y los ácidos del sudor, el perfume y la laca las opacan. Por eso los joyeros recomiendan ponerlas al final y limpiarlas con un paño suave después de usarlas.

Qué dicen las creencias populares

Chile (Santiago)

En Santiago de Chile, hacia 1915, se decía que la persona que recibe perlas como regalo tendrá que derramar muchas lágrimas.

Fuente: Julio Vicuña Cifuentes, Mitos y supersticiones recogidos de la tradición oral chilena (1915), n.º 720, p. 277. Ver la página

Para pensar

¿Qué objeto de alguien querido te gustaría llevar contigo en un día importante?