Tropezar en el umbral
Tropezar en el umbral era un mal presagio para los santiaguinos de 1915: quien tropezaba al salir de casa debía volver a entrar. Guillermo el Conquistador, en cambio, convirtió una caída parecida en un buen augurio.
Qué puede significar
Cuando Guillermo el Conquistador desembarcó en la costa de Sussex, tropezó y cayó cuan largo era sobre la playa. Sus hombres lo tomaron por mal agüero, pero él se levantó con arena en las manos y gritó que así tomaba Inglaterra. Un mismo tropiezo puede contarse como amenaza o como comienzo, y muchas veces se queda la versión que alguien dice primero y en voz alta. En Santiago de Chile, quien tropezaba al salir de casa volvía a entrar, y en Bolivia se miraba con recelo al animal que trastabillaba en la puerta. Si tropiezas al empezar algo, puedes elegir qué historia te cuentas de ese momento antes de que otros la cuenten por ti.
Según cómo ocurrió
Justo al cruzar la puerta
Para los santiaguinos que entrevistó Vicuña Cifuentes, quien tropieza al salir debe regresar si no quiere afrontar el peligro que lo amenaza. Volver un momento era la forma de empezar de nuevo.
Una y otra vez en el mismo punto
La misma colección chilena recoge que tropezar varias veces en un mismo lugar indicaba que allí había algo enterrado que convenía desenterrar. Visto hoy, suele tratarse de una baldosa suelta o de un escalón de altura distinta.
El caballo trastabilla en la puerta
En Bolivia, según Paredes, al jinete cuya montura tropezaba o se caía al cruzar su propia puerta le iría mal en los negocios que tenía entre manos.
En el escalón de una casa ajena
En Madagascar, según una enciclopedia de 1903, tropezar en el escalón de la puerta delataba a quien practicaba la brujería. Hoy, un traspié al entrar en casa de otros acaba, como mucho, en una broma.
Por qué ocurre en la naturaleza
Un umbral suele ser un pequeño escalón o un cambio de suelo, y el pie, que se mueve casi en automático, espera una superficie lisa. Al salir de casa, además, la atención se va a las llaves, al bolso o al teléfono, y el paso se calcula peor justo en ese punto.
Qué dicen las creencias populares
Chile (Santiago)
En Santiago de Chile, hacia 1915, se decía que el que al salir de casa tropieza debe regresar a ella si no quiere afrontar el peligro que le amenaza.
Fuente: Julio Vicuña Cifuentes, Mitos y supersticiones recogidos de la tradición oral chilena (1915), n.º 997, p. 322. Ver la página
Chile (Santiago)
En la misma ciudad se creía que tropezar varias veces en un mismo sitio indica que ahí hay algo enterrado que conviene sacar.
Fuente: Julio Vicuña Cifuentes, Mitos y supersticiones recogidos de la tradición oral chilena (1915), n.º 291, p. 207. Ver la página
Bolivia
En Bolivia, hacia 1920, se decía que al jinete cuya bestia tropieza o se cae al franquear la puerta de su casa le irá mal en los negocios que proyecta.
Fuente: M. Rigoberto Paredes, Mitos, supersticiones y supervivencias populares de Bolivia (1920), pp. 84-85. Ver la página
Inglaterra (Sussex)
Una enciclopedia de 1903 cuenta que, cuando Guillermo el Conquistador tropezó al desembarcar en Sussex, sus normandos gritaron que era un mal presagio, y él respondió que así tomaba Inglaterra con ambas manos.
Fuente: Cora Linn Daniels; C. M. Stevans, Encyclopaedia of Superstitions, Folklore, and the Occult Sciences of the World, vol. III (1903), vol. III, p. 1232 (archivo v 3). Ver la página
Madagascar
La misma obra anota que en Madagascar tropezar en el escalón de la puerta delataba a quien practicaba la brujería.
Fuente: Cora Linn Daniels; C. M. Stevans, Encyclopaedia of Superstitions, Folklore, and the Occult Sciences of the World, vol. I (1903), vol. I, p. 501. Ver la página
Para pensar
¿Qué tropiezo tuyo acabó contándose como el principio de algo bueno?