Luna roja
Una luna roja o anaranjada se ve sobre todo recién salida, cuando su luz cruza mucha atmósfera, o durante un eclipse total. En Talagante (Chile), un eclipse de luna rojo era presagio de guerra.
Qué puede significar
La luna no tiene color propio: devuelve la luz del sol, y lo que la vuelve roja es la capa de aire que hay entre ella y tus ojos. Cuando está baja, su luz atraviesa tanta atmósfera que pierde los azules y llega rojiza; si hay humo o polvo, más todavía. A menudo, lo que nos parece alarmante en algo lo pone el filtro desde el que miramos: el cansancio, una preocupación de fondo, una mala noche. El objeto sigue siendo el mismo. El color de la mancha en un eclipse se leía en Talagante como anuncio de guerra, peste o hambre.
Según cómo ocurrió
Recién salida, naranja
Es lo más común y dura poco: a medida que sube, su luz atraviesa menos aire y la luna se vuelve blanca.
Con humo de incendios o polvo en el aire
Las partículas tiñen la luna de rojo o de cobre aunque esté alta. Es la misma razón por la que esos días el sol sale y se pone tan rojo.
Durante un eclipse total
Ni en plena sombra terrestre queda a oscuras: nuestra atmósfera desvía hacia ella la luz rojiza de todos los amaneceres y atardeceres del planeta. De ahí el nombre de luna de sangre.
Muy roja y en lo alto
Si no hay eclipse, lo más probable es que haya humo o polvo en el aire. Sácale una foto y, si hay humo, cierra las ventanas.
Por qué ocurre en la naturaleza
La luz de la luna es luz del sol devuelta hacia nosotros. Cerca del horizonte cruza una capa de aire mucho más gruesa, que filtra los azules y deja pasar rojos y naranjas. En un eclipse total, la Tierra le tapa el sol, pero su atmósfera desvía hacia la sombra una luz rojiza que la tiñe de cobre.
Qué dicen las creencias populares
Chile (Talagante)
En Talagante (Chile), hacia 1915, se creía que los eclipses de luna presagian siempre desgracias, y que su clase la indica el color de la mancha que empaña el astro: si es roja, guerra; si negra, peste; si gris, escasez y hambre.
Fuente: Julio Vicuña Cifuentes, Mitos y supersticiones recogidos de la tradición oral chilena (1915), n.º 424, p. 230. Ver la página
Para pensar
¿Qué está tiñendo últimamente la forma en que ves las cosas?